La cápsula Raíces de Verano nace del pulso vivo de la naturaleza argentina y se inspira en un recorrido de norte a sur del país, desde la selva misionera y el monte chaqueño hasta los paisajes abiertos de la Patagonia. Hojas, frutos y formas orgánicas que crecen de manera silvestre se transforman en estampas que evocan colores, aromas y recuerdos de ese camino.
Cada pañuelo es una interpretación del paisaje: una mirada sensible que recoge gestos, texturas y silencios, y los traduce en líneas que fluyen con naturalidad. Son piezas que invitan a llevar un fragmento de esa vitalidad, con luz, color y movimiento, como un pedacito del recorrido que siempre vuelve con nosotros.